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3. Armadura efectiva para un enemigo real

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La Guerra del Creyente - 3
“Armadura efectiva para un enemigo real”
Texto: 2 Tesalonicenses 2:13-17


I. Introducción

A. El sábado pasado te dejé sentado con los ojos fijos ante un radar en la sala de logística de un trasbordador del ejército americano, vigilando el cielo a la aproximación de fuego enemigo.

1. En la pantalla detectaste al enemigo, pero en lugar de levantarte de tu silla, tomar una escopeta calibre 22 y esperar el ataque en la plataforma, hiciste el llamado de alerta al Almirante para que diera las indicaciones sobre cómo proceder

2. En cuestión de instantes, toda la flota de bombarderos, los Caza F14, F15, Harriet y todo lo demás que se encuentraba en esa plataforma gigantesca, se dispuso a defender el posible ataque enemigo.

3. Todos los navíos en la vecindad fueron puestos en estado de alerta. Tu intervención llegó hasta el Pentágono en Washington, D. C. (realmente en el estado de Virginia).

4. Aprendiste que tan pronto como tú hayas aprendido que al enemigo no se lo confronta con una escopeta calibre 22 llamada “voluntad,” sino con todo el arsenal divino, así de rápida será tu victoria.

5. ¿Por qué? Porque tenemos poca voluntad, porque la “carne está enferma” (Marcos 14:38); nuestra voluntad es muy frágil. Tienes que mandar inmediatamente el mensaje a tu “Admiral” para que el arsenal de su fortaleza se ponga a tu disposición y puedas vencer.

6. Efe 6:10, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.” La preparación es “en” Cristo. Solo en él hay poder.

II. La necesidad de la armadura

A. Llegamos ahora a la segunda herramienta. ¿Cómo podemos vencer al enemigo?, Efe 6:11a, “Vístete con toda la armadura de Dios...”

1. ¿Por qué es necesario ponernos la armadura? ¿Cuándo hay que ponérnosla? Como respondas a estas dos preguntas dependerá si serás un creyente derrotado o un creyente victorioso.

2. “Vístete…” dice S. Pablo. Interesante que en Gen 3:21 Dios vistió a Adán y Eva cuando ellos no podían hacerlo por sí mismos. Sus ojos espirituales estaban cerrados.

3. En Apoc 3:18 Laodicea está sin ropa. Necesita ungir sus ojos con colirio para poder ver su desnudez, para poder vestirse.

4. Tus ojos ahora están abiertos para darte cuenta cómo trabaja el enemigo, ahora puedes escuchar cuando S. Pablo dice a ti y a mi, “vístete…” Es un verbo imperativo. Si conoces un poco de gramática, el imperativo no expresa opción; el imperativo expresa orden, urgencia.

5. La armadura no es algo que se usa eventualmente (part-time). La armadura no es opcional. La armadura no es algo que se usa una vez por semana.

6. Si quieres encontrarte con el Señor en su aparición en gloria, si quieres encontrarte entre los victoriosos, tú también tendrás que obtener la victoria aquí. ¿Cómo? Vistiéndote con “toda la armadura de Dios.”

7. Satanás nunca para. Nunca cesa. Somos soldados en guerra. Estamos siempre al frente de batalla. Eso hace necesaria una buena estrategia de preparación, Efe 6:10, “Por lo demás, fortaleceos en el Señor y en el poder de su fuerza.”

B. ¿De dónde sacaría S. Pablo el lenguaje de la armadura? S. Pablo, como los habitantes de su tiempo, estaban acostumbrados a ver soldados romanos en cada esquina, siempre bien armados.

1. Aun en tiempos de aparente paz el soldado romano estaba siempre listo. Los derechos de Roma estaban en juego. El soldado respondía con su vida si fracasaba en defender esos derechos.

2. S. Pablo haría la retórica pregunta, “si el soldado romano estaba siempre listo para defender los derechos de Roma, ¿cómo es que un soldado que dice pertenecer al ejército de Cristo no defiende los derechos de ese reino eterno?

3. El lenguaje de S. Pablo se encuentra salpicado de conceptos de la guerra espiritual:

a) 1 Tim 6:12, “Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.”

b) 2 Tim 2:3-4, “Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.”

c) 2 Tim 4:7-8, “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida.”

4. S. Pablo ve al soldado romano y se da cuenta que el creyente debe armarse como él si quiere ser vencedor. Toma literalmente esos componentes (los cuales analizaremos detenida-mente más adelante) y los convierte en armas espirituales para quien pelea una guerra espiritual, Efe 6:14-17,

- “Estad, pues, firmes, ceñida vuestra cintura con la verdad, revestidos con la coraza de la justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz; 16 en todo, tomando el escudo de la fe con el que podréis apagar todos los dardos encendidos del maligno. 17 tomad también el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios.”

5. Lo que más desea es que nos cercioremos sobre la necesidad de esa armadura. You’ve got to put it on or you lose! ¡Tienes que ponértela o pierdes!

III. Conoce al enemigo

A. Efe 6:11, “Vístete con toda la armadura de Dios para que puedas estar firme contra las asechanzas del diablo.” La segunda herramienta envuelve el conocimiento del enemigo.

1. Aun S. Pedro y S. Pablo no siempre estuvieron de acuerdo en asuntos teológicos, en este punto están totalmente unánimes. Dice 1 Pedro 5:8,

- “Sed sobrios y velad, porque vuestro enemigo el diablo,
como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.”

2. El enemigo es el diablo, eso lo define claramente S. Pablo en el siguiente versículo, Efe 6:12,

- “porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este mundo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

3. Pedro compara a los ataques de Satanás a los de un león hambriento. Si haz visto algún programa del Discovery Chanel o del canal de National Geographic, seguramente haz visto lo que hace un león para atrapar a su presa.

B. ¿Cómo es el enemigo? Para identificar al enemigo tienes que percatarte sobre cómo trabaja.
1. Que tiene poder, lo sabemos. Que lanza ataques, también lo sabemos. Lo que muchas veces no sabemos es su manera de operar. Escucha el lenguaje de S. Pablo para definir el modus operandi del enemigo, Efe 6:11,

- “Vístete con toda la armadura de Dios para que puedas estar firme contra las asechanzas del diablo.”

2. Quiere decir que el “asecho” de Satanás envuelve un estudio detallado de tu persona, de tus hábitos, de tus gustos, de tu genio, de tus debilidades.

3. Se queda asechando porque sabe que hay algunas cosas que haces cuando estás solo. Va tratar de buscar medios para que te quedes solo y te dediques a la práctica que te va llevar a la derrota.

4. Se queda asechando porque sabe que hay algunas cosas que te gusta comer o beber. Busca ponerte en la posición donde tengas que quebrar tus principios.

5. Se queda asechando porque sabe que hay algunas cosas que te gusta ver, especialmente cuando estás a solas, o que te gusta oír. Tan pronto como ve la oportunidad allí está.

C. Los ataques del enemigo, sin embargo, no se reducen a la arena de la tentación moral. El asecha tus debilidades. Usa métodos que él sabe te van a llevar al fracaso. Muchas veces usa a personas o situaciones.

1. ¿Qué ataques recibiste del enemigo desde el sábado pasado y no te diste cuenta que procedían de él? ¿Conseguiste vencer? ¿Si? ¿No? Si sí por qué sí y si no por qué no.

a) ¿Cómo, por ejemplo, respondiste a una ofensa? Esa vieja, digo, esa jefa del trabajo que la agarró contigo.

b) ¿Qué hiciste cuando Satanás estaba allí implantando en tu mente el deseo de hablar mal o criticar a alguien? ¿Cómo lo apartaste de tu mente?
c) ¿Qué hiciste cuando subieron a tu mente pensamientos impuros? Saliste corriendo como José diciendo, “¿cómo podría hacer yo este grande mal y pecar contra mi Dios?” (Gen 39:9).

2. Recuerda que por detrás de esa persona, en el trasfondo de esa película, en la letra de esa música, en las manos sobre el teclado de la computadora, está el enemigo asechando.

3. Permítanme ser lo más práctico posible: Para identificarlo debes mantener siempre en mente cuál es su propósito: Entre otras cosas sabemos que lo que Satanás quiere es 1) desanimarte de la fe, 2) separarte de Cristo, 3) enemistarte con algún hijo de Dios. Él va usar cualquier medio.

4. Te voy a dar algunos ejemplos hasta el punto necesitamos discernimiento espiritual para desenmascarar a Satanás:

- Un buen sábado por la tarde estoy trabajando en mi
oficina aquí en la iglesia. En la iglesia, haciendo cosas para el Señor, pensarías que es un lugar seguro contra los ataques del maligno. Pues no.

- Recuerda que el enemigo asecha. Anda como león rugiente. No descansa. No toma vacaciones. No pestañea. Es posible que esté aquí ahora adormeciendo a alguien para que no escuche y poder vencerlo.

- Allí estoy yo. De repente veo un muchachito de aquí de los nuestros, pasar cerca de mi carro, muy pegado al carro y mirando para todos lados. Cuando salí a ver le había dejado una raya larga hecha con algo como una ficha.

- Hace tiempo aprendía a contar hasta 100 antes de actuar, luego orar, pues la reacción natural humana ir corriendo y estrangular al chamaco, o por lo menos buscar al papá ola mamá y decirle lo que hice. Es mi carro y me duele.

- Conté hasta 100, oré. Inmediatamente identifiqué el acto como un ataque del enemigo primero para arruinar mi sábado y mandarme airado a la junta que tenía en seguida. En segundo lugar me di cuenta que el enemigo quería destruir la vida espiritual de alguien.

- Recuerda que uno de los propósitos del enemigo es 1) desanimarte de la fe, 2) separarte de Cristo y de la iglesia, ó 3) enemistarte con otro hijo de Dios, apartarte de la iglesia, enemistarte con un compañero de trabajo, un vecino, un familiar, hasta tu propio esposo/a.

- ¿Qué era lo que Satanás quería hacer aquella tarde? Si yo fuera hablar con ese muchachito o con sus papás, el objetivo de Satanás sería alcanzado: Ese muchachito por vergüenza o lo que sea, no iría querer regresar más a la iglesia. Quien sabe la reacción que los mismos padres hubieran tenido.

- Porque ese niño es más importante para Dios que un carro rayado, el Señor me dio la gracia para identificar que ese era un ataque del maligno en un plácido sábado por la tarde.

5. A esto es lo que la Biblia se refiere cuando habla de tener discernimiento espiritual. Saber identificar los posibles ataques del maligno, el vivir en constante alerta en qué es que Satanás pretende vencerte.

6. Mantente alerta, pues Satanás busca la más mínima excusa para desanimarte o causar división aun entre esposos, en la iglesia. Mantente alerta porque usará una palabrita que te irrita, que te incomode.

IV. Conclusión

A. En la estrategia de guerra, un elemento esencial es reconocer al enemigo. Muchos soldados norteamericanos han muerto en la guerra de Irak porque el enemigo muchas veces es indistinguible o inidentificable. A veces se visten como policías y se parecen a los policías que los mismos americanos han entrenado.

1. En la guerra espiritual necesitas reconocer al enemigo que te quiere tumbar. Se disfraza de personas, se hace atractivo con diversiones, es más, tiene la habilidad de aparecer “como ángel de luz” (2 Cor 11:14). He visto cómo individuos han dividido iglesias invitándolos a supuestos estudios bíblicos independientes.

2. S. Pablo es claro en cuanto al enemigo, Efe 6:12, “Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

3. Para poder identificarlo y salir victorioso hay dos órdenes y una promesa, Santiago 4:7, “Por tanto, someteos a Dios, resistid al diablo y huirá de vosotros.”

4. La única manera de vencerlo es con la armadura de Dios. No creas en la mentira que entre más tiempo pasa una persona en la iglesia, menos tentaciones vienen de Satanás. S. Pablo amonesta en 1 Cor 10:12, “… el que cree que está firme, tenga cuidado, no sea que caiga.”

5. Para vencer en la vida cristiana: vístete de la armadura de Dios y sé como identificar al enemigo. Ante la tentación, dice S. Pablo en 2 Tes 3:3, que “fiel es el Señor quien os fortalecerá y protegerá del maligno.”

6. Escucha las palabras del himno de Minerva para que puedas responder al llamado de Dios para ti esta mañana.

7. Llamado… Oración…

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