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2. Logística Divina para una Guerra Real

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La Guerra del Creyente - 2
“Logística Divina para una Guerra Real”
Texto: Romanos 6:17-22

I. Introducción

A. Efe 6:13, “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.”

1. Porque estamos en guerra, repasando rápidamente los puntos esenciales del primer tema, es necesario que “tomemos toda la armadura de Dios.”

2. Esta guerra es cósmica; es entre Cristo y Satanás, es el “gran conflicto,” pero también es “microcósmica;” esta guerra se enfrenta todos los días con un enemigo llamado “yo”, con la propia carne, contra cosas y personas.

3. Aunque el enemigo a veces parece tener cara, ¿qué dice S. Pablo que es? Efe 6:12,

- “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.”

4. En Efe 1-3 S. Pablo nos dice que cuando el creyente es salvo por gracia, esto implica su “conscripción” en la guerra. Y ya que la guerra es inevitable, en Efe 4-6 se nos enseña como ganarla.

5. El enemigo está allí desde el momento que le dices “sí” a Cristo y estará hasta el fin. Quieras o no, el día que le dijiste “sí” a Cristo eres un soldado en su ejército. Eres participante de una guerra. En esta guerra no hay espacio para desertores, pues “ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás es apto para el reino de Dios” (S. Lucas 9:62).
B. Dicho esto, no hay razón para desesperar. S. Pablo nos dice en 1 Cor 10:13,

- “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres; y fiel es Dios, que no permitirá que vosotros seáis tentados más allá de lo que podéis soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que podáis resistirla..”

1. En los próximos temas estaremos abordando los elementos del equipo de defensa de la guerra del creyente. S. Pablo nos provee cinco herramientas de defensa bélica contra los ataques del enemigo, herramientas que te ofrecen la oportunidad para obtener la victoria:

a) Es necesario hacer preparación
b) Es necesario adquirir armadura adecuada
c) Es necesario reconocer al enemigo
d) Es necesario entrar en la batalla
e) Es necesario luchar hasta la victoria

II. La preparación

A. Hoy veremos apenas la primera: la preparación, este es el sistema de logística mencionado por el Dr. García la semana pasada en la excelente presentación de los oradores de ¡Sábado Joven! Nadie se enfrasca en una guerra sin preparación. Son meses y años que un ejército pasa entrenando a sus solados sin siquiera saber exactamente quien será el enemigo.

1. ¿Qué sería de un ejército lanzarse a la guerra sin la debida preparación? No hablemos de una guerra, hablemos de un viaje. ¿Quién hace un viaje sin prepararse? ¿Quién sale acampar sin hacer preparativos? (“mi marido,” dijo alguien por allí).

2. Es verdad, de vez en cuando aparece algún “loco” que sin hacer ningún preparativo despierta a su mujer a las 4:00 a. m., “vámonos vieja, hoy es el día de salida. Los hermanos se van a reunir a las 5:00 a. m. en el estacionamiento de la iglesia. Echa los chamacos al carro y vámonos.”
3. La doña media soñolienta, mujer dócil, obedientemente hace lo que el marido dice, sube los niños al carro y se van... No ocurre así, ¿no es cierto?

4. Por más dócil que sea la doña va reaccionar violentamente: “Ramón, ¿qué te pasa? “¿Qué estás pensando tú? Ni siquiera me dijiste en qué día íbamos a salir. No estamos listos.” ¿En qué vamos a dormir? ¿Qué vamos a comer? No preparé la ropa de nadie.” – “Echa algunas cosas al carro y vámonos.”

5. Es que las cosas no son así. Hasta para un corto viaje hacemos preparación. La vida cristiana es una guerra y pensar que los “creyentes” no se preparan.

B. Durante los dos primeros años de mi ministerio vivimos a 30 millas (45 kms.) del Centro Nacional de Entrenamiento para guerras desérticas del ejército americano en Fort Irwin, California.

1. Más de una ocasión me tocó visitar el lugar como capellán civil. Me tocó ver sesiones de entrenamiento por circuito cerrado (imposible presenciarlos en persona).

2. Los ejercios de preparación envuelven ejercicios reales. Un bando representa al enemigo, generalmente usando armamento ruso, y el otro representa a los americanos, con el armamento más sofisticado del mundo.

3. Hay un equipo que nunca entra al campo de batalla: el equipo de logística. Este equipo estudia estrategias ofensivas y defensivas. En el grupo de logística recae toda la responsabilidad sobre la victoria o la derrota, así como la pérdida de vida.

4. El creyente está en una guerra, esa guerra es real. En la guerra hay un costo tiene que tiene que ser contado, y para que no salga cara en términos de derrotas, es necesario prepararse.

5. El punto más efectivo en la “logística” espiritual lo dice S. Lucas 14:28-30,

- “Porque, ¿quién de vosotros, deseando edificar una torre, no se sienta primero y calcula el costo, para ver si tiene lo suficiente para terminarla? 29 No sea que cuando haya echado los cimientos y no pueda terminar, todos los que lo vean comiencen a burlarse de él, 30 diciendo: "Este hombre comenzó a edificar y no pudo terminar.”

6. Vamos a personalizar este pensamiento,

- “Porque ¿quién de ustedes, queriendo ser un creyente no se sienta primero y calcula cuál es el costo del discipulado?, no sea que después de bautizarse no pueda continuar y la gente se burle de él/ella diciendo, ‘ese hombre/mujer se bautizó y no pudo continuar.”

C. ¿Cómo te preparas? He aquí, en síntesis, la clave de la preparación: Efe 6:10, “Por lo demás, hermanos míos...” Esta es una expresión de preocupación de alguien que conoce la guerra. Una expresión de preocupación de alguien que se identifica contigo.

1. “Por lo demás, heramnos míos...” puede traducirse, “pérmitanme, hermanos queridos, decirles como serán las cosas después de todo, déjenme decirles como es la realidad al final de cuentas.”

2. Pablo continúa, “queridos hermanos, lo que ustedes necesitan para salir victoriosos en las batallas y ganar la guerra final es”: “fortalecerse en el Señor.” La preparación envuelve armarnos hasta los dientes con armamento espiritual, “Fortalécete en el Señor y en el poder que hay en su fuera.”

3. Esta es la preparación para la guerra. Esta es la sala de logística donde se determinará si vencerás o fracasarás. La fortaleza, las armas que obtendrás están en el Señor y en el poder que él ofrece.

4. Hay dos pequeños vocablos aparentemente insignificantes en esta frase: “Fortalécte ‘en’ el Señor, y ‘en’ el poder que hay en sus fuerzas.”

5. Gramaticalmente, “en” es una preposición “locativa” que expresa primariamente una posición fija en un lugar, en un tiempo, en un estado o en una persona. La implicación es “instrumental,” (a través del cual, mediante el cual o por el cual se obtiene algo).

6. Permíteme desglosar lo que esto significa en términos prácticos: La victoria reside solo en permanencia “en” la persona del Señor Jesús; el poder reside solo “en” la fuerza que él da.

7. Cuando decimos que “en” es una preposición “instrumental” estamos diciendo que Cristo Jesús es el instrumento de la victoria. Es solo a través de estar “en” él y “en” su fuerza que tú y yo podemos vencer.

III. Conclusión

A. Lo que S. Pablo está diciendo es: “No importa cuán fuerte sea el enemigo, la fuerza de Cristo es superior. El día que eres derrotado fue porque en ese día, en ese momento no estabas ‘en’ Cristo.”

1. El pecado cometido en la derrota no es necesariamente una violación de la ley de Dios, es una relación fracasada con Cristo Jesús que trajo como consecuencia el pecado y la violación de la ley. Por eso S. Pablo dice, “si alguno está en Cristo, nueva criatura es...” (2 Cor5:17).

1. Fil 4:13, uno de los versículos más conocidos dice, “Todo lo puedo “en” Cristo que me da la fuerza.” Leemos sin dar mucho valor a la preposición “en.” Si “todo lo puedo” es porque debo estar “en” Cristo, porque “Sin Cristo yo no soy nadie, sin Cristo soy sin valor, sin Cristo iré a la deriva como barco sin timón.” Cantemos...

2. La promesa de la victoria ya había sido dada por Dios muchos años atrás a través del profeta Jeremías quien dice,

Jeremías 15:20-21, “Y te pondré en este pueblo por muro fortificado de bronce, y pelearán contra ti, pero no te vencerán; porque yo estoy contigo para guardarte y para defenderte, dice Jehová. 21 Y te libraré de la mano de los malos, y te redimiré de la mano de los fuertes.”

3. ¿Qué o quién es tu enemigo? ¿Tú mismo? ¿Una persona, una experiencia, una tragedia, un pensamiento? Cuando sientas la cercanía del enemigo, manifiéstese éste a través de malos pensamientos, de un deseo de venganza, de un deseo de hablar mal de alguien o criticar, un deseo de dejar que mi genio explote; dos cosas deben siempre estar presentes en tu mente:

a) Estar “en” Cristo. Sentir la presencia de Cristo.
b) Clamar por el poder que hay “en” él.

4. “En” Cristo es vivir sumergido en su Palabra, vivir una vida de oración, vivir en alerta, mirando siempre el radar. Tú sabes de dónde va venir.

B. Vamos a suponer que tu trabajo es en el departamento de logística en un portaviones de guerra. Tu responsabilidad es velar el radar. En la pantalla de tu radar de repente detectas un MIG ruso en dirección al transbordador en que viajas.

1. Te levantas de tu silla, tomas una escopeta calibre 22 y te paras en la plataforma a esperarlo. Dices, “cuando se acerque le disparo.” ¡Insólito!

2. ¿Cuál es tu trabajo? Hacer el llamado de alerta para que tu general dé las indicaciones sobre cómo proceder. En cuestión de instantes, toda la flota de aviones y armamento se dispone a defender el posible ataque. Todos los navíos en la vecindad se ponen en estado de alerta. Es más, tu llamado de alerta llega hasta el Pentágono en los EEUU.

3. Tan pronto como tú aprendas este tipo de preparación en la vida espiritual, así de rápida será la victoria que está a tu dispoción. Al enemigo no se le puede pelear con una pistolita de agua llamada “voluntad.”

4. No tenemos voluntad. La “carne está enferma,” nuestra voluntad es muy frágil. Tienes que mandar inmediatamente el mensaje a tu “General” para que el arsenal de su fortaleza se ponga a tu dispoción y puedas vencer.

5. La preparación es “en” Cristo. Solo en él hay poder. “¿Quieres ser salvo de toda maldad?... tan solo hay poder, en mi Jesús... ¿Quieres pedir y gozar santidad?... tan solo hay poder en Jesús.” Cantemos...

6. Efe 6:10, “Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.”

7. Oremos...

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